Qué dicen ellos
La energía que se respira aquí es especial. Con su dulzura y buen hacer, Raquel te acompaña en tu práctica de una forma tan delicada y cariñosa que hace que te sientas en casa desde que entras por la puerta. Su compromiso con el método y su atención al detalle, sumado a la compasión y humildad que la caracterizan son toda una inspiración, al tiempo que ofrecen el espacio de aprendizaje y trabajo sobre la práctica que toda alumna puede desear.
Esta shala es un regalo que Raquel ha hecho a Zaragoza. Tanto si ya prácticas como si estás pensando en iniciarte en Ashtanga Yoga, no dudes en venir a practicar a AYZ.
Descubrí a Ashtanga Yoga Zaragoza el año pasado y me siento realmente afortunada de haber dado con Raquel, una gran profesional. En las clases está pendiente de ti en todo momento, corrigiendo continuamente cualquier mínimo detalle. Sin duda, es una gran conocedora de Ashtanga. La shala es acogedora y en ella se respira una energía muy especial. ¡Gracias, Raquel!
Practicar Ashtanga yoga se ha convertido en un hábito indispensable en mi vida diaria desde que descubrí la shala de Raquel. Desde el primer día te sientes en conexión, envuelto por su energía y la de tus compañeros, en un ambiente íntimo y acogedor que invita a reconectar con tu cuerpo y mente dejando fuera todo lo demás.
Raquel es una excelente maestra y una maravillosa persona. Siempre atenta y a la escucha de las necesidades de cada uno de sus alumnos, sabe guiarte en la práctica con esa mezcla de exigencia y dulzura que le caracteriza y que te hace progresar a tu ritmo sacando lo mejor de ti mismo.
Gracias Raquel por hacerme descubrir el Ashtanga y acompañarme en el camino con tanta sabiduría y humildad, ¡eres la mejor!
Tan solo llevo tres meses yendo a la shala y gracias a las enseñanzas de Raquel, he avanzado más en mi práctica que en varios años de clase guiada. El ambiente es muy agradable y cercano y la disponibilidad de horarios viene genial. Sin duda lo
recomendaría a quien quiera aprender yoga de forma duradera y consciente.